El placer de los sentidos . Cierro los ojos mientras desciende el ascensor y me miro por dentro, siento la tensión acumulada por la prisa y me dejo arrastrar por la gravedad. Abro los ojos, me dejo tomar por la luz y dentro de mi se enciende el clic de la conexión hacia el área del placer. Extiendo la conexión a otras áreas sensoriales, agudizo el oído y me dejo invadir por los sonidos. Un "galán de noche" me reabre otro resorte que antes el aroma del café y el limón dejaron entornado con su sabor. Respiro tenuemente, poco a poco abro mis pulmones sintiendo el roce interior del aire que respiro. Los latidos del corazón acompasan mis pasos. Tarareo, sonrío ensanchando mi yo interior. Saludo. Vivo.