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Paseaba por las calles mi infortunio haciendo gala de mi penoso trofeo Era poseedora de la estatüilla  premio a la historia más triste y desgraciada. Tocada con la boina de la soledad Calzada con las alpargatas de la tristeza Era la reina del infortunio. Arrastraba mi reinado cual penitente en procesión de semana santa. Cuando un aldabonazo sacudió mi desgracia A mi lado una mujer encorvada por el peso de su enorme desdicha Me detuve y escuché su silencio Avergonzada deposité mi trofeo y me compadecí de su terrible carga La acompañé compartiendo su dolor y pronto nos fundimos ambas en la larga fila de peregrinos caminantes en busca de un lugar donde descargar tanta pena que a cada uno de nosotros nos parecía única y descubrimos que nos era más llevadera si entre todos la compartíamos

Sofá, un objeto de deseo

                  Sofá, un objeto de deseo        En un concurso televisivo una joven dijo que quería el dinero que ganase para comprar un sofá.              Me sorprendió y empecé a pensar en el mueble por el que parecía suspirar la joven.        Echando la vista atrás recordé que en casa y en las casas de la gente corriente el sofá empezó a              tomar entidad cuando la televisión se entronizó como el objeto indispensable; anteriormente el                 sofá se utilizaba en las casas que disponían de un saloncito para recibir visitas y en las casas que        disponiendo de suficiente espacio y medios económicos tenían un salón de estar.         El sofá se convirtió entonces en un mueble que entraba en la planificación de ...

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En aquesta série surt un personatge que sempre diu" Personal personalmente".  Aquesta serie esta grabada a Sicilia

El Placer de los sentidos

El placer de los sentidos . Cierro los ojos mientras desciende el ascensor y me miro por dentro, siento la tensión acumulada por la prisa y me dejo arrastrar por la gravedad. Abro los ojos, me dejo tomar por la luz y dentro de mi se enciende el clic de la conexión hacia el área del placer. Extiendo la conexión a otras áreas sensoriales, agudizo el oído y me dejo invadir por los sonidos. Un "galán de noche" me reabre otro resorte que antes el aroma del café y el limón dejaron entornado con su sabor. Respiro tenuemente, poco a poco abro mis pulmones sintiendo el roce interior del aire que respiro. Los latidos del corazón acompasan mis pasos. Tarareo, sonrío ensanchando mi yo interior. Saludo. Vivo.