Paseaba por las calles mi infortunio haciendo gala de mi penoso trofeo
Era poseedora de la estatüilla premio a la historia más triste y desgraciada.
Tocada con la boina de la soledad
Calzada con las alpargatas de la tristeza
Era la reina del infortunio.
Arrastraba mi reinado cual penitente en procesión de semana santa.
Cuando un aldabonazo sacudió mi desgracia
A mi lado una mujer encorvada por el peso de su enorme desdicha
Me detuve y escuché su silencio
Avergonzada deposité mi trofeo y me compadecí de su terrible carga
La acompañé compartiendo su dolor y pronto nos fundimos ambas en la larga fila
de peregrinos caminantes en busca de un lugar donde descargar tanta pena
que a cada uno de nosotros nos parecía única y
descubrimos que nos era más llevadera si entre todos la compartíamos
Era poseedora de la estatüilla premio a la historia más triste y desgraciada.
Tocada con la boina de la soledad
Calzada con las alpargatas de la tristeza
Era la reina del infortunio.
Arrastraba mi reinado cual penitente en procesión de semana santa.
Cuando un aldabonazo sacudió mi desgracia
A mi lado una mujer encorvada por el peso de su enorme desdicha
Me detuve y escuché su silencio
Avergonzada deposité mi trofeo y me compadecí de su terrible carga
La acompañé compartiendo su dolor y pronto nos fundimos ambas en la larga fila
de peregrinos caminantes en busca de un lugar donde descargar tanta pena
que a cada uno de nosotros nos parecía única y
descubrimos que nos era más llevadera si entre todos la compartíamos
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